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jueves, 23 de junio de 2016

Hamlet. Acto I. Escena VIII

Polonio
¿Aún estás aquí? ¡Qué mala vergüenza! A bordo, a bordo, el viento impele ya por la popa tus velas, y a ti sólo aguardan. Recibe mi bendición y procura imprimir en la memoria estos pocos preceptos. No publiques con facilidad lo que pienses, ni ejecutes cosa no bien premeditada primero. Debes ser afable, pero no vulgar en el trato. Une a tu alma con vínculos de acero aquellos amigos que adoptaste después de examinada su conducta; pero no acaricies con mano pródiga a los que acaban de salir del cascarón y aún están sin plumas. Huye siempre de mezclarte en disputas; pero una vez metido en ellas, obra de manera que tu contrario huya de ti. Presta el oído a todos y a pocos la voz. Oye las censuras de los demás; pero reserva tu propia opinión. Sea tu vestido tan costoso cuanto tus facultades lo permitan; pero no afectado en su hechura, rico, no extravagante, porque el traje dice por lo común quién es el sujeto, y los caballeros y principales señores franceses tienen el gusto muy delicado en esta materia. Procura no dar ni pedir prestado a nadie, porque el que presta suele perder a un tiempo el dinero y el amigo, y el que se acostumbra a pedir prestado falta al espíritu de economía y buen orden, que nos es tan útil. Pero, sobre todo, usa de ingenuidad contigo mismo, y no podrás ser falso con los demás, consecuencia tan necesaria como que la noche suceda al día. Adiós y Él permita que mi bendición haga fructificar en ti estos consejos.

viernes, 17 de junio de 2016

El meridiano 180 y la locura de las horas

https://blogdebanderas.com/2012/08/27/curiosidades-del-meridiano-180-y-la-linea-internacional-del-cambio-de-fecha/

martes, 12 de abril de 2016

Sincericidio

Tampoco seamos tan sinceros...

PD: La expectativa es el mal de todas las desgracias

lunes, 16 de marzo de 2015

Los tres estados del ser humano, según Eduardo Mendoza

"Los seres humanos atraviesan por tres fases o etapas de desarrollo, si el tiempo se lo permite. A los que están en la primera etapa se les denomina niños, a los de la segunda, currantes, y a los de la tercera, jubilados.

Los niños hacen lo que les mandan; los currantes, también, pero son retribuidos por ello; los jubilados también perciben emolumentos, pero no se les deja hacer nada, porque su pulso no es firme y suelen dejar caer las cosas de las manos, salvo el bastón y el periódico.

También se da una cuarta etapa, no retribuida, que es de fiambre, y de la que más vale no hablar"

Sin noticias de Gurb, Editorial Seix Barrial, 1991.